domingo 31 de agosto de 2008

SOS

A veces gritamos interiormente: ¡Socorro, socorro, ayúdame!, pero nadie nos escucha. Estamos en otra órbita imaginando un mundo mucho mejor, deseando que nuestros deseos se cumplan; sin embargo, los demás no se dan cuenta o mejor dicho, deciden ignorar nuestro grito interior. Miras a uno y a otro, ¿y de qué sirve?, de nada. ¿Cuándo empezamos a delimitar nuestros actos a una misma cuestión? Quizá cuando maduramos o bien cuando nos obcecamos en una idea. Tienes ganas de llorar, llorar y llorar, pero no lo haces, ¿por qué? Me pregunto. Más no hallo respuesta que me convenza. Busco cualquier motivo, aunque sea pequeño, para encontrar la solución al enigma que me planteo y me sobran los motivos. Es bueno derramar unas gotas, ayuda a desahogarte y a encontrar consuelo. No temas.