Muchas veces me he preguntado cómo de compleja puede llegar a ser la mente, nunca hallo una respuesta que me convenza. Me preocupa no comprender mi propia mente, mis pensamientos y sentimientos, creo que a todos nos viene el desconcierto alguna vez. ¿No os habéis cuestionado vuestros actos en algún momento de vuestra vida? La mayoría de las veces lo hago de forma intuitiva, siempre he intentado mirar “los pros y los contras”. Intento hilvanar mi vida, pedazo a pedazo, con la esperanza de llegar al entendimiento, a alcanzar ese momento de paz que en numerosas ocasiones hemos escuchado o leído. La soledad no es nada en comparación con la incomprensión de nosotros mismos, pues cuando no asimilamos nuestra forma de ser estamos perdidos, realmente perdidos; sin embargo, esta soledad puede llegar a jugarnos malas pasadas y hace que nos replanteemos nuestros pensamientos. La soledad no deber ser un estrago en el camino, pues hay veces que necesitamos estar solos para vislumbrar la cima.
Me maravillo con el poder de la mente, porque es la única que nos puede transportar a otros mundos. Afortunada me considero por ser poseedora de una gran imaginación. Puedo recorrer muchos kilómetros, navegar en alta mar, volar como un pájaro, escalar montañas... y soy feliz con sólo pensarlo. ¿Quién sabe si mañana me veo en Lassa? ¿Quién me iba a decir a mi que dentro de un mes voy a estar en un crucero por el Nilo? Soñé que un día viajaría al continente africano y mi sueño poco a poco se va haciendo realidad. Soñé con tener un amigo fiel y ahí lo tengo. Soñé... y eso es lo importante. No dejes de soñar, es una pena, y sin sueños no hay ilusiones, porque los sueños y las ilusiones se nutren juntas.
Deseo aislarme del mundo. Quiero encontrarme con mi alma, abrir el tercer ojo —como hacen los monjes tibetanos— y percibir mi karma (me refiero a mis vidas pasadas, a mis hechos y la causa de éstos). ¿Tan complicado es? Quizá, en alguna determinada circunstancia, uno se embarca en una búsqueda espiritual para estar en paz consigo mismo, ¡a todos nos ocurre alguna vez!. Ni pensar quiero creer que las personas sean tan superficiales, pues vivo con el optimismo y así he de seguir.
Os invito a todos, mis “queridos lectores” (que bien suena eso de queridos), que os replantéis la existencia de uno mismo. Os invito, ya que no tengo que pagar nada, a que hagáis con la mente lo que no podéis hacer en la realidad, o al menos de momento. Os invito a que os conozcáis un poco más. Os invito...
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